lunes, 11 de febrero de 2008

El miedo de la noche.

Anoche me fui a la cama más pronto que de costumbre. Un fuerte dolor en el pecho me obligó a ello, también porque estar en el sofá era imposible, algo me oprimía y me ahogaba. Así que decidí, por lo que pudiera pasar, irme a dormir.

A dormir relativamente.


El dolor continuó un buen rato. Hubo un momento que pensé si no seria producto de mi imaginación, o tal vez porque era de noche y la noche suele ser más aparatosa, sobre todo si hay que preocupar a la familia. ¡Y esto era lo que más me preocupaba!

Por suerte el dolor y el miedo fue pasando: no tuvimos necesidad de decir nada a la familia, gracias a Dios. También es cierto que todo lo sucede durante la noche se magnifica, y las cosas las vemos de color negro. O en todo caso es lo que se suele decir. ¡De noche, todo es negro!

Todo pasó y aquí me tienen contando lo sucedido, para continuar con el compromiso que tengo con la vida. No es que me considere imprescindible, pero si estoy en este mundo puedo hacerle una buena función a mi familia.

¡Gracias Señor: En salud, Tú siempre me proteges!

Querida Montse

He leído tu comentario y, al igual que con los niños, la emoción me ha embargado, y a diferencia de ellos, con tu escrito si que he llorado. Pero no sufras porque a un ordenador no es necesario amagarle las emociones.

Quiero que sepas que hasta hoy domingo no he podido ponerme en contacto contigo, enseguida que termine este escrito buscaré la página en la que me reuniré con una amiga gracias a internet. ¡Espero reconocerla!

Me he puesto muy contenta con lo que me dices de tu madre de que estas orgullosa de todo lo que hace. ¡Cuando encuentre la página te lo comunicaré!

Un fuerte abrazo para las dos, de una buena amiga Valle.

jueves, 7 de febrero de 2008

Un diecinueve de abril

Me invitaron a explicar, en la escuela Sta. Maria de Alba,
el porqué de lo que yo siempre había deseado:
Escribir mi libro.
Delante de unos niños muy especiales,
con miedo y temor,
contesté a las preguntas que cada niño preparó.
Con un nudo en la garganta
y
lágrimas retenidas,
me sentí más contenta que la madre
Teresa de Calcuta
recogiendo su premio Nobel.
¡Gracias, gracias a todos!
Por ese momento tan inolvidable.

domingo, 3 de febrero de 2008

He vuelto a soñar con mi padre.

¡Últimamente lo hago con frecuencia! Esta vez no le he visto, pero yo sabía que él estaba en la casa. ¡Lo buscaba con mucha necesidad! La casa era la del pueblo, más o menos su situación era la misma, pero algo enredada.

Yo últimamente sueño bastante con mis padres pero no con mi hermano, él hace días que no está en mis sueños y con los tres juntos nunca he tenido esa suerte, siempre les veo por separados. Esta noche yo he perdido algo, y necesitaba a mi padre para que me ayudara a encontrarlo que había perdido, pero como los sueños sólo son eso sueños.

Me he despertado sin mi padre y sin lo que necesitaba de encontrar.

Más dura que una piedra.

Muchas veces decimos haciendo referencia a las personas, “es más dura que una piedra”. Yo creo que entre persona y piedra existen diferencias. Una piedra, o las piedras, detrás de su dureza existen sentimiento y belleza. La piedra más vulgar puede arrancarte una sonrisa y transmitirte sentimientos. En cambio detrás de una persona dura los sentimientos no existen.

Para mí todo tiene un sentido y unos sentimientos, por ejemplo yo tengo una caja grande donde guardo todo lo que para mí representa algo. Años atrás celebrábamos la Navidad y fin de curso con nuestra profesora. Ella preparaba la mesa y la adornaba con algun que otro detalles: Servilletas de colores, ramitos de flores para que la mesa quedara bonita. ¡A más, amás un recuerdo para cada alumno!

Yo para que de aquella merienda me quedara constancia he guardado aquellos objetos. Y de tanto en tanto abro la caja miro y miro con cariño y con nostalgia todos los recuerdos que en ella tengo que no es otra cosa que el ramito de flore, el regalito y la servilleta.

¡A la que le puse fecha para no olvidar el día del acontecimiento!