¡Pero lo siento madre, una marcha no se puede celebrar y mucho menos simbolizarla! A mí lo único que se me ocurre en este momento, es dedicarte una misa para que tu alma, esté tranquila y serena. Porque esto es lo que yo deseo para ti en el día de tu marcha y allá donde te encuentres espero que sientas la presencia de nuestro cariño. ¡Sobretodo en el día de hoy!
La misa de las diez en la iglesia Virgen de Alba te la han dedicado a ti y a dos personas más y como yo estaba presente he rezado algunas plegarias por tu alma para que ésta continúe tranquila, sosegada y serena al lado de mi padre y de mi hermano.
Hace veinticinco años que desapareciste entre las nubes, tu cuerpo y toda tú se hizo invisible. Ahora tengo fotografías por toda la casa para que tu físico no se borre de la mente ni de las retinas de tu familia.
¡Madre mía como pasa el tiempo!
Hoy se cumplen veinticinco años que cogistes el camino. ¡El camino del principio del fin!
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